sábado, 26 de diciembre de 2020

Perdonen que discrepe

 Perdonen que discrepe

26/12/2020


La periodista Elisa Beni, publica en eldiario.es un artículo titulado Perdonen que discrepe 

donde expone su discrepancia con las corrientes populares (que no del PP) existentes acerca del enjuiciamiento del rey emérito así como del establecimiento de una república en España, afirmando que el primero debe estar cubierto por la presunción de inocencia y que la segunda está basada en un debate torticero.

 

Mi comentario a dicho artículo, publicado en eldiario.es, ha sido el siguiente:

 


lunes, 21 de diciembre de 2020

Un puro olor a libertad

Un puro olor a libertad 

19/12/2020

La escritora Elisa Beni ha publicado en eldiario.es un artículo titulado Un puro olor a libertad en el que hace una defensa cerrada del valor de la libertad como concepto ajeno a cualquier ideología.

 

Mi comentario a tal artículo, publicado en el citado diario, ha sido el siguiente:


 


lunes, 14 de diciembre de 2020

Productividad española desde 1850

 

Evolución de la productividad en España

El economista observador, José Carlos Díez, ha publicado un artículo analizando la 

evolución de la productividad habida en España desde 1850, haciendo hincapié en 

el siglo XX y lo que llevamos del XXI:

https://www.luafund.com/blog/evolucion-de-la-productividad-en-espana/


Mi comentario respuesta a su artículo es el siguiente (no he podido contestarle en su

blog porque me daba continuamente error por valor incorrecto de CAPTCHA):


Sr. Díez, como siempre, agradecido por sus opiniones y aportaciones, las cuales

siempre posibilitan aprender, debatir, o ambas cosas.


Hoy ha tratado el término/concepto productividad, que reúne simultáneamente un 

absoluto y universal acuerdo sobre el deseo de incrementar la misma y, de ser

posible, en progresión geométrica, junto a un desacuerdo, también absoluto y por 

mitades cualitativas aproximadas, cuando se baja al fondo de la cuestión, al qué y 

cómo.


A lo largo de las últimas décadas, como bien ha expuesto, la productividad creció

notablemente en nuestro país, si bien lo hizo a costa del destrozo del mercado 

laboral, con contratos basura, condiciones impresentables y salarios ridículos, es 

decir a costa del empobrecimiento brutal de los asalariados.


Empresarios y empresas han vivido unas gloriosas décadas, de bonanza y 

acumulación de beneficios, ampliando aún más si cabe la brutal desigualdad 

existente en nuestro país.


Además, se ha dado, por acción indecente de los unos e inacción irresponsable

de los otros, un salvaje saqueo de los recursos públicos, condenando la sanidad 

pública a una situación de absoluta incapacidad para responder a cualquier 

emergencia sanitaria.


Es decir, la productividad creció ostensiblemente. Pero qué productividad? 

De qué productividad hablamos?


Por qué tras varias décadas de bonanza empresarial, a costa de una brutal 

pérdida de poder adquisitivo de los asalariados, mediando un cambio de 

gobierno hacia la izquierda, la clase empresarial, representada por su presidente

Garamendi, no puede reprimir sus temores y afirma que 

“los presupuestos sólo valen para un año, no para toda la legislatura”?

Por qué el mismo Garamendi aprovecha la misma declaración para pedir a este

Gobierno ayudas suficientes para mantener un tejido empresarial en situación

límite?

Por qué los neoliberales, que rechazan de plano la existencia del Estado, llevan

meses solicitando ayudas, a fondo perdido, para apuntalar la empresa?

Un ejemplo más de la cínica y real sentencia “privativar beneficios y socializar 

pérdidas”?


En el día de hoy, se ha  publicado en eldiario.es un artículo relativo al discurso

del presidente del Gobierno, Sr. Sánchez, ante la OCDE, del que la autora, 

Irene Castro, ha entresacado a título de titular:

 "Es hora de que las normativas laborales promuevan la productividad mediante

salarios justos, condiciones decentes y un diálogo social reforzado"


Pues sí, ya es hora.


Quiero terminar mi comentario con un inciso acerca de otro concepto que me 

lleva soliviantando varias décadas, ya tengo muchas: salario medio.

Este concepto sirve para nada, nada indica y de nada es referencia útil.

Si una persona gana 500€/mes y otra gana, digamos por ejemplo, 

500.000€/mes (serviría cualquier cifra similar o mayor), su salario medio es de

250.250€/mes.

Si al año siguiente, la primera persona ha tenido un aumento de sueldo y ya 

gana 600€/mes (ojo, un +20%) y la otra pasa a ganar 520.000€/mes (+4%), 

cuál ha sido la evolución del salario medio? 

Qué indica, qué nos dice? Para qué sirve? Exactamente para nada, porque 

nada refleja.


En mi opinión, debería reformularse este concepto estableciendo

tramos de salarios medios.

Doctores tiene la iglesia para definirlos, para establecerlos de forma coherente

y que realmente sean útiles, no un mero concepto teórico sin valor ni 

relevancia alguna.

El análisis independiente de la situación y evolución de cada tramo sí sería

relevante, útil, y reflejaría claramente la realidad.

Después pueden hacerse comparaciones evolutivas entre diferentes tramos,

y también tendrían sentido y utilidad.


Un saludo y gracias

 

Nota adicional:

Esta mañana al despertar, he repasado mentalmente el presente comentario

publicado anoche, y me he llamado la atención a mí mismo al comprobar 

que obvié un ejemplo paradigmático de lo que parte del tejido empresarial 

mundial entiende por productividad:

Las residencias geriátricas.

En manos de fondos de inversión, en ellas se persigue la maximización del

beneficio, la mercantilización extrema, cuyos beneficios reales han quedado

al descubierto en la pandemia que nos asola, con una cuenta de resultados 

de varias decenas de miles de ancianos fallecidos y de la forma más obscena.

Y, para poner la guinda perfecta, resulta que la mayoría de ellas reciben 

fondos públicos, incluso a pesar de obtener pingües beneficios de la 

explotación (sic) de nuestros mayores.

No olvidemos que detrás de estos fondos de inversión, verdaderos fondos

buitre, hay “personas” que toman decisiones.

La palabra más suave que se me ocurre para calificar ésto es

deshumanización.



sábado, 14 de noviembre de 2020

Libertad, liberalismo e interés

 Libertad, liberalismo e interés

13/11/2020


El técnico de Hacienda y escritor Ricardo Rodriguez publica, en elDiario.es, un artículo titulado Libertad, liberalismo e interés donde enfrenta liberalismo y neoliberalismo, a partir de las enseñanzas de Adam Smith, y critica la preponderancia actual de la libertad individual en detrimento de la libertad colectiva.

 

Mi comentario/respuesta a dicho artículo, publicado en el mismo elDiario.es, ha sido:

 


 

jueves, 12 de noviembre de 2020

Los que mandan sobre el hombre más poderoso del mundo

 LOS QUE MANDAN SOBRE EL HOMBRE MÁS PODEROSO DEL MUNDO

11/11/2020

 

El periodista Pascual Serrano publica, en elDiario.es, un artículo titulado Los que mandan sobre el hombre más poderoso del mundo  en el que cuestiona y alerta sobre el poder de los medios de comunicación en general a partir de los acontecimientos de las últimas elecciones presidenciales norteamericanas.

Mi opinión al respecto, mi respuesta a su artículo, publicada igualmente en elDiario.es, ha sido la siguiente:




 

martes, 3 de noviembre de 2020

Hablar escribiendo

 

 

HABLAR ESCRIBIENDO

2020/11/01


Escribir es una forma de hablar, sobre todo cuando no tienes con quién, pero también si 
quieres pensar en 'voz' alta.

Desde hace ya unos años, el progreso -si se puede llamar así- tecnológico y social nos ha 
llevado a la paradoja de tener la mayor comunicación de la historia como sociedad junto con 
la mayor soledad como personas individuales.

Hoy es el Día de Todos los Santos, de los muertos, en un año de muerte, literal, el año de 
una pandemia que, entre otras cosas, está sacando toda la podredumbre que tod@s y cada 
un@ de nosotr@s albergamos en nuestro interior, y no precisamente recóndito, a juzgar por 
lo fácil que ha salido y la medida sin límite en que lo ha hecho.

Las redes sociales han plasmado con extrema crudeza todas y cada una de las debilidades 
y limitaciones de una sociedad pobre, muy pobre de espíritu, ahíta de egoísmo a ultranza, de 
corporativismo indecente, de hipocresía y cinismo brutales, de coherencia inexistente, donde 
se dice una cosa y la contraria sin un miserable pestañeo, donde se aplaude al colega aunque
diga el mayor disparate o salvajada escuchados, donde se habla con las vísceras, con las 
tripas, sin razonamiento ni argumento algunos, donde sólo hay enemigos, no gente que piensa
diferente, y donde el lenguaje bélico se ha apoderado de cualquier forma de comunicación.

La información ha desaparecido del mapa, siendo sustituida por la soflama, por la propaganda
en el sentido más negativo del término.
Las mentiras, las medias verdades -qué grandes mentiras!!-, los bulos, se han apoderado de 
cualquier intercambio, convirtiendo el derecho a una información veraz en un panfleto.

El cinismo alcanza tal punto y nivel que se llega a declarar la falta de prevalencia de la verdad
para defender la existencia de lo que llaman verdades alternativas.

Se utilizan las redes sociales -sobre todo, pero también cualquier otro medio-, para difundir 
mensajes selectivos que repetidos sin cesar crean el caldo de cultivo necesario para 
manipular pensamientos y tendencias, opiniones y actitudes, incluso acciones.

Mensajes disfrazados de realidad, de verdad disfrazada.
Mensajes efectistas, que van al núcleo, al corazón, de las necesidades y debilidades más 
arraigadas en una masa social ávida de desahogo, de un objetivo al que dirigir sus 
insatisfacciones, quejas y enojos.

Mensajes que provocan corrientes que empiezan en los grupos de whatsapp, continúan en 
facebook, o viceversa, y acaban en una papeleta depositada en una urna.
Y, por ende, en la consecución de unos resultados electorales que pueden -de hecho lo hacen-
cambiar hasta extremos insospechados los equilibrios políticos existentes, provocando 
consecuencias muy negativas para aquellos que los han encumbrado.

Algunos acaban dándose cuenta de su error, de que han sido manipulados, ya tarde.
Pero la gran mayoría son tan imbéciles (tonto o falto de inteligencia, según el Diccionario de
la RAE), tan faltos de criterio y de cerebro, que -a pesar de todo- siguen defendiendo su
torpeza.

La extrema derecha se manifiesta 'contra las restricciones' de la pandemia

Algaradas de la extrema derecha

03/11/2020

La extrema derecha se 'manifiesta' contra las restricciones de la pandemia


El poeta opinador Benjamín Prado, publica hoy en Infolibre,  un artículo titulado Además de quemar contenedores están jugando con fuego  donde critica la -maldita (calificativo mío)- equidistancia con que se está tratando en los medios las algaradas protagonizadas por la ultraderecha con el supuesto argumento de protestar contra las restricciones por la pandemia.

Mi comentario a dicho artículo, publicado también en Infolibre, ha sido el siguiente: